Río Guadalope.
En cada punte de su configuración (alta, media y baja) hace un paisaje muy diferenciado, al igual que sus pueblos y hombres. Hace su nacimiento en la Sierra de Gúdar, un humilde manantial lo más lejano en su cauce en las montañas más altas de la provincia (2020m), en Pico Peñarroya, donde el frío es muy intenso. Los pueblos pequeños y casas de piedra con tejas rojas donde hoy todavía se practica la trashumancia y apuesta por el turismo. Pastos y prados en primavera y verano, nieve, hielo y viento en otoño y invierno. El río va corriendo pero pronto recibe agua de incontables fuentes dignas de visitar, como la Fuente de la Madre o la Fuente de la Clara con espectaculares casadas entre Miraveite y Aliaga.
Pasa de esta suavidad a precipitarse en su cauce medio, con sus numerosos afluentes, por una atormentada orografía de gran riqueza geológica. Por ejemplo Aliaga con itinerarios señalizados en que se suceden barrancos escarpados donde se asienten en sus crestas los pueblos, históricamente para su defensa. Escarpes verticales en Órganos de Montoro donde aflora su principal afluente el Río Pitanque, digno de visitar por su espectacularidad y belleza de su cañón. Muy cerca vierten sus aguas, junto con los Ríos Cañada y Palomita. Aquí el Guadalope se vuelve salvaje y su acceso es casi imposible. De hecho, en muchos kilómetros no hay asentamientos humanos, solo las cabras y en su tiempo los lobos - ya que Guadalope significa, Río de Lobos - pueden sustituir.
Desde la cola de Pantano de Santolea, de aguas azul turquesa y paredes grises y naranjas, donde se permite nadar, alquilar canoas o pescar en coto. Ahora ya y a partir de este pantano el río está dominado por el hombre, los embalses de Calanda, de Estanca y de Cidán, se suceden. Las tierras van formando huertas, las poblaciones crecen y se extienden. Las casas antiguas son de adobe y piedra, los tejados amarillean, el olivo aparece y las colinas se llenan de tomillos y romeros ya camino de Ebro casi llega vació de haber regado tanta tierra, y dado de beber a tantas bocas secas...